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Medios de comunicación y relaciones internacionales ¿Agentes de dominación o agentes de cambio?

La sociedad actual es movida por un poder aparentemente invisible: La información. Castells (1996) habla de “La era de la información”. Cuando uno reflexiona sobre las relaciones internacionales, es necesario incluir la comunicación como un actor influyente y determinante. Los medios de comunicación de masas ocupan un lugar central en la sociedad internacional actual y producen la realidad internacional. Los medios no sirven solamente para transmitir mensajes e información, sino su uso crea interacción en la sociedad y también en la sociedad internacional. Hay que entender la comunicación no como una disciplina, sino como un objeto transversal e interdisciplinario.

La palabra “comunicación” viene del latín communicare y significa intercambiar, interactuar, compartir. La idea de compartir tiene que ver con la comunidad. Entonces la comunicación es importante si hablamos de comunidad internacional (De Castro, 1999, p.185). La Comunicación Internacional es una subárea de las Relaciones Internacionales (ibídem) y en el marco analítico los medios de comunicación son actores en la sociedad internacional. Se requiere hablar de los medios de masas, debido a que “éstos poseen una notable significación en la conformación de comportamientos, actitudes, pensamientos que circulan en la sociedad” (Castillo, 2011, p.1). Los medios transforman no solamente la organización y protesta social, sino también crean nuevas formas de ejercer poder y de dominación cultural, política y económica.

El ensayo seguirá una lógica teórica-crítica. Es decir, sugiere un desarrollo conceptual centrado en la relación entre los medios de comunicación y el poder a nivel internacional. De manera crítica se analizará el rol de los medios de comunicación de masas como herramienta de dominación cultural y económica y como factor igualador que actúa contra la diversidad cultural del mundo, imponiendo una opinión pública transnacional. Basado en el enfoque teórico del Imperialismo Cultural se evaluará el impacto económico, social y cultural de los medios de comunicación de masas en las relaciones internacionales y específicamente en la realidad de América Latina.
2 Globalización, modernidad y medios de comunicación

Según De Castro (1999) “uno de los procesos más característicos de la relaciones internacionales actuales es el que se refiere a la globalización” (p. 198). La globalización tiene un carácter no solamente económico, sino es un fenómeno multifacético con protagonismo creciente de actores transnacionales que suponen una limitación cada vez mayor de la capacidad de los actores estatales (ibídem). De Castro señala que la comunicación es un instrumento de la globalización en la Sociedad de Información. En el mundo global, el poder político se limita a gestionar la globalización. Los medios de forma masiva son agentes de globalización. “La Sociedad Global se sustenta sobre dos componentes determinantes: la economía por una parte, y las redes de información/comunicación por otra” (ibídem, p. 199). Hay una relación entre la fuerte globalización económica y la globalización de la información que genera una homogeneización cultural a nivel global: “Por la Sociedad de la Información entendemos una sociedad en la cual, una forma de información/comunicación total y global posibilita la mundialización de la economía y cada vez en mayor medida, una cultura y civilización global y más homogénea” (ibídem, p. 200).

La globalización tiene que ver principalmente con el colonialismo europeo y el desarrollo del capitalismo a nivel global. Según Quijano (2000), “la globalización en curso es, en primer término, la culminación de un proceso que comenzó con la constitución de América y la del capitalismo colonial/moderno y eurocentrado como un nuevo patrón de poder mundial” (p. 201).

El paradigma moderno occidental se ha difundido paralelo al proceso de globalización y a través de los medios de comunicación de masa de origen occidental. Según De Castro (1999) no podemos comprender la modernidad sin entender los medios de comunicación y el impacto que producen (p. 182). “La Comunicación hoy se asocia a la Modernidad, se sitúa en el centro mismo de la modernidad, y si ésta se caracteriza por la apertura progresiva de todas las fronteras (sean mentales, culturales, físicas, etc.), la comunicación es incluso condición fundamental para la Modernización” (Wolton 1999, p.38).

Desde las Teorías de la Modernización se entiende el subdesarrollo que padecen distintas sociedades como un atraso en el proceso de modernización y los medios de comunicación se entienden como un instrumento de desarrollo y modernización. Al contrario, la teoría de la Dependencia entiende la problemática desarrollo/subdesarrollo de forma completamente diferente y plantea el protagonismo de los medios de comunicación no como “agentes de desarrollo”, sino como “agentes de dominación” (De Castro, 1999, p.189 f.). Una variante de esta teoría se encuentra en el análisis del “Sistema Mundo” como sistema capitalista mundial de Immanuel Wallerstein. Hay diferentes instrumentos que contribuyen a crear este sistema mundial, la estructura y los contenidos de la comunicación internacional son uno de ellos (De Castro, 1999, p.191). Es justamente en este contexto teórico en la teoría de las Relaciones Internacionales, cuando en la teoría de la Comunicación se encuentran importantes planteamientos críticos como la Economía Política de la Comunicación y la Teoría del Imperialismo Cultural (ibídem).

Imperialismo Cultural

El concepto de Imperialismo Cultural fue desarrollado por Herbert Schiller y se refiere al proceso por el que las estructuras sociopolíticas del Centro dominante imponen al Sur periférico sus propios valores, normas de comportamiento y modo de vida en general. Se hizo conocer durante los años 60 y 70 como una forma de imposición ideológica desarrollada a través de los medios de comunicación y otros medios de producción cultural a fin de establecer los valores de una sociedad dominante en una determinada sociedad periférica o dependiente. Para el Imperialismo Cultural, los medios de comunicación y los productos culturales de los países del Norte son herramientas para la dominación y colonización cultural (De Castro, 1999, p. 194). Los medios de comunicación contribuyen a crear y mantener sistemas de dominación y dependencia a escala mundial (ibídem).

Los teóricos de la Escuela de Frankfurt a través de la corriente crítica buscaron establecer una relación entre los esquemas de dominación económica globales, con el consumo de bienes culturales (televisión, radio, medios impresos) producidos en los países dominantes (principalmente Europa y Estados Unidos). Desde entonces, esta corriente se empeñó en demostrar que los países ricos o industrializados, no sólo ejercían sus posiciones hegemónicas en el plano económico, sino también en el cultural. Según los teóricos del Imperialismo Cultural, a través del consumo los productos culturales se ejercen acciones de un nuevo tipo de imperialismo, el imperialismo cultural, el cual tiene como finalidad exportar e imponer los valores y cultura de los países desarrollados, hacia los países receptores, los cuales adoptan de una manera pasiva y casi imperceptible los flujos informativos y los productos culturales extranjeros (Gonzáles-Urdaneta, Hender, 2007, p. 154). “El imperialismo cultural se manifiesta, por tanto, cuando la cultura de un país central y dominante se impone unilateralmente sobre los países periféricos que éste domina a dispendio de su integridad cultural, es decir, la influencia de los países desarrollados se centra en los aspectos económico y cultural” (ibídem, p. 156).

Con relación a la información pasó lo siguiente: los países del norte enviaban a los países del sur la información como un “flujo unidireccional”, es decir, la información circulaba en un solo sentido. De esta forma el emisor controlaba mejor la información emitida y así se creaba cierta dependencia. “El sistema de valores de la estructura de poder transnacional creaba entonces una dominación ideológica engendrando un nuevo tipo de colonialismo catalogado como imperialismo cultural” (ibídem, p. 157).

Adorno y Horkheimer, importantes teóricos de la Escuela de Frankfurt, analizaron el rol de la llamada “Industria Cultural” como un factor homogeneizador: “E1 mundo entero es pasado por el cedazo de la industria cultural” (Adorno, Horkheimer 1988, p. 4). Como consecuencia, el imperialismo cultural como una nueva forma de colonialismo ha causado la homogeneización de la cultura y la pérdida de diversidad cultural: “La imposición de modelos o formas de vida de algunas sociedades ha ocasionado la muerte o desaparición de algunas culturas” (Gonzáles-Urdaneta, Hender, 2007, p. 153).

Eurocentrismo y medios de comunicación

Relacionado con el Imperialismo Cultural es el Eurocentrismo y tiene una gran importancia a nivel analítico mirando el impacto de los medios de comunicación de masas en las relaciones internacionales. ¿A qué nos referimos cuando hablamos de eurocentrismo? Un aspecto muy importante es el conocimiento. “La elaboración intelectual del proceso de modernidad produjo una perspectiva de conocimiento y un modo de producir conocimiento que dan muy ceñida cuenta del carácter del patrón mundial de poder: colonial/moderno, capitalista y eurocentrado. Esa perspectiva y modo concreto de producir conocimiento se reconocen como eurocentrismo” (Quijano, 2000, p. 218).

Quijano utiliza una metáfora refiriéndose a un espejo para mostrar el impacto del eurocentrismo en América Latina: “Aplicada de manera específica a la experiencia histórica latinoamericana, la perspectiva eurocéntrica de conocimiento opera como un espejo que distorsiona lo que refleja. Es decir, la imagen que encontramos en ese espejo no es del todo quimérica, ya que poseemos tantos y tan importantes rasgos históricos europeos en tantos aspectos, materiales e intersubjetivos. Pero, al mismo tiempo, somos tan profundamente distintos. De ahí que cuando miramos a nuestro espejo eurocéntrico, la imagen que vemos sea necesariamente parcial y distorsionada.” (Quijano, 2000, p. 226). Esta metáfora se puede aplicar a la influencia que tienen los medios de comunicación europeos, como por ejemplo agencias de información, en América Latina. Funcionan como espejos mostrándoles a la gente una imagen eurocentrista de ellos mismos, tratando de evitar que los pueblos de América Latina construyen su propio discurso. “El eurocentrismo se apropia de la producción cultural y material de los no-europeos, mientras niega tanto sus logros como esta misma apropiación, de este modo consolida su autopercepción y glorifica su propia cultura” (Alsina, 1999, p. 84).

Pero el eurocentrismo en los medios se muestra de manera evidente sino es difícil darse de él porque “forma parte de un cierto sentido común o comunitario y porque los propios medios de comunicación en sus discursos lo refuerzan, lo reproducen y lo legitiman” (ibídem). El eurocentrismo está incorporado en los procesos de trabajo de los medios de comunicación europeos y en las prácticas de los periodistas. “Los medios de comunicación, cuando reciben el material informativo, sólo para hacer los acontecimientos más comprensibles los adaptan a los patrones culturales de su audiencia. A pesar de que puedan existir distintas comunidades interpretativas en una cultura, los medios suelen hacer la interpretación hegemónica o a los más fácilmente consensuable” (ibídem, p. 85). Un aspecto central del eurocentrismo en los medios es la diferenciación entre los diferentes pueblos. “Los medios de comunicación establecen un horizonte espacial cognitivo y emotivo por el que se establecen una fronteras que marcan los límites entre el ‘nosotros’ y ‘ellos’” (ibídem).

Medios de comunicación y poder

Los medios de comunicación siempre han sido asociados a alguna dimensión del poder. Son considerados como “el cuarto poder” después del poder legislativo, ejecutivo y judicial. Pero Castells (1995) señala que “en las sociedades democráticas desarrolladas los medios de comunicación no son el cuarto poder, sino el espacio en el que se genera, se mantiene y se pierde el poder”. Eso significa que los medios de comunicación controlan todos los poderes. “Con espectacular desarrollo, tanto cuantitativo como cualitativo, de los medios de comunicación, se transforman en los procesos de control social” (De Castro 1999, p. 214). Hay tres tipos de poder: poder económico, poder mediático o simbólico y poder político (ibídem). Información es poder, pero hoy poder no es disponer información sino la capacidad para controlarla, manipularla incluso, difundirla y generarla (ibídem). El poder económico y el poder mediático van cada vez más juntos.

Los medios de comunicación no son solamente creadores de poder simbólico sino también empresas que siguen una lógica de maximización de beneficios, que se mueven en un mercado mundial y que requieren financiarse con anuncios. Hay una concentración de la propiedad mediática que lleva a una concentración de los contenidos que reduce la pluralidad (De Castro 1999, p. 215f.). Para Chomsky, la homogeneización de los contenidos comunicativos no responde a una conspiración asumida por todos los medios; sino que es el propio mercado el que determina su comportamiento (Chomsky, 1995, p. 59). Chomsky se refiere al “pensamiento único”. Sus principios son: primacía de lo económico sobre lo político; el mercado como único corrector de las disfunciones del capitalismo; la competencia y competitividad como factor de permanente modernización; el librecambio sin cortapisas ni intervenciones reguladoras, como factor de desarrollo del comercio y por ende de la sociedad; mundialización de la producción y los flujos financieros; división internacional de trabajo que abarata los costes de producción al abaratar los costes salariales; apuesta por una moneda fuerte como factor de estabilización; indiferencia acerca del costo ecológico; y sobre todo, desregulación, privatización, liberalización (ibídem, p. 59-60). “Por vez primera en la historia del mundo, se dirigen mensajes permanentemente, por medio de cadenas de televisión conectadas por satélite, al conjunto del planeta” que “influirán y trastornarán costumbres y culturas, ideas y debates” (ibídem, p. 64).

Para Manuel Castells (1995), los medios de comunicación son el espacio donde se genera, se mantiene, y se pierde el poder. Habla de la “mediocracia” porque toda política tiene que pasar por los medios si quiere influir en la toma de decisiones. Los medios de comunicación son el vínculo entre sociedad y poder político. “Ciertamente, los medios de comunicación no son neutros, pertenecen a grupos financieros importantes, tienen alianzas políticas y están ancladas con frecuencia en afinidades ideológicas y religiosas. Las conspiraciones existen, pero son múltiples se contradicen y se entrecruzan” (Castells, 1995).

Los medios tienen un poder social y una fuerte influencia en lo que las personas piensan, no solamente las personas del pueblo, sino también los decisores políticos y económicos que determinan las relaciones internacionales. “Disponer de los medios de comunicación significa, en la actualidad, poseer un poder social, no tanto por el contenido que transmiten sino por el ambiente que crea, la atención y el mimetismo que despierta. El medio actúa como un espejo que refleja la realidad social y, al mismo tiempo, es el lugar en el que se crea ésta” (Castillo, 2011, p. 4).

La imagen de América Latina en los medios de comunicación europeos

“Los medios de comunicación tienen una influencia en las relaciones que se establecen con los países del sur porque crean una imagen determinada, distorsionada y parcial, de estos países” (De Castro, 1999, p. 231). Esto afecta la forma en que las opiniones públicas encaran las relaciones con estos países y afecta los decisores políticos que adoptan determinadas políticas con respecto a estos países. América Latina aparece en los medios de comunicación europeos como un lugar donde se producen catástrofes políticos como guerras, golpes de Estado, guerrillas, etc. y catástrofes naturales como terremotos, inundaciones, volcanes etc; en documentales y publicidades aparecen paisajes exóticos y playas bonitas (ibídem). “Es decir, el sur será un paraíso o un infierno, pero nunca un espacio normal y neutro” (Ramonet, 1994, p. 106).

En los medios europeos América Latina es interpretado desde parámetros occidentales y de acuerdo con intereses occidentales. Se habla de crisis, pobreza y miseria, pero no de logros científicos y acontecimientos políticos y cultura. “Hay que tener en cuenta el impacto que produce recontextualizar esa experiencia mediática del Sur, en un contexto social y cultural totalmente diferente como es el propio de la confortable opulencia material de los países industrializados. Y todo ello tiene como consecuencia la creación de una imagen dependiente del sur necesitado de la paternal ayuda de los países industrializados” (De Castro, 1999, p. 232).

Existe un dominio estructural de los países industrializados en la difusión de información. “Los países del sur carecen de agencias de información y en definitiva carecen de capacidad para emitir su propio discurso” (De Castro, 1999, p. 232). Las agencias de información como Reuters, AP, AFP, DPA que tienen alcance internacional son europeas. “Los mecanismos de influencia cultural sobre América Latina se introducen, por ejemplo, con las agencias internacionales de noticias y los exportadores de equipo y tecnologías de comunicación” (Gonzáles-Urdaneta, Hender, 2007, p. 156).

Ramonet (1986) habla de la “tríada” comunicacional constituida por Estados Unidos, Japón y la Unión Europea (p. 22). La tecnología en el mundo de la información y la comunicación es fundamentalmente japonesa, el capital es europeo y los contenidos y programas vienen de Estados Unidos (ibídem). Así se genera, como señalado antes, una forma de espejismo porque los públicos latinoamericanos ven a su propia realidad a través de un espejo creado por medios extranjeros.

En la actualidad, uno de los mecanismos para contrarrestar el desequilibrio informativo, que aún favorece a los países industrializados, ha sido la creación en el año 2005 del canal de información latinoamericano Telesur, con sede en Caracas, el cual nace principalmente por la necesidad de contar con un medio audiovisual que permita crear y promover los valores, ideas y contenidos propios de los países del continente americano para, de esta manera, difundirlos y divulgarlos de manera libre y equitativa en más de 20 países del centro y sur América, principalmente vía cable, y vía satélite en gran parte del mundo. Esta nueva televisión del sur se convierte entonces en una opción informativa autónoma, libre de influencias neoliberales. A pesar de estas iniciativas comunicacionales, aún no se ha logrado contrarrestar la desigualdad informativa existente en gran parte de los países de Latinoamérica (Gonzáles-Urdaneta, Hender, 2007, p. 158).

¿Hacía una opinión pública transnacional?

Los medios y redes de comunicación transnacional posibilitan y facilitan la interacción en todo el mundo. Al mismo tiempo son el instrumento decisivo para generar opinión pública. El concepto de la opinión pública transnacional está ligado al surgimiento de una sociedad civil internacional o transnacional. A medida que los medios de comunicación iban ganando terreno en el escenario internacional, surgió también una opinión pública internacional o transnacional. Antes de la opinión pública transnacional surgió un interés nacional por la transnacionalización de los problemas como por ejemplo el agujero de la capa de ozono, desertización creciente, el cambio climático, el crecimiento demográfico, la pobreza etc. Estos temas afectan al público mundial y el sistema de información internacional contribuye a acercar estas preocupaciones a todo el mundo. Los públicos y los debates traspasan las fronteras. Los medios contribuyen a crear espacios públicos transnacionales donde fluyen los temas de interés internacional y donde se manifiesta la opinión pública transnacional. Los medios de comunicación y los públicos transnacionales como un nuevo actor internacional tienen la capacidad de presionar la estructura de poder internacional. Gracias a internet, los medios de comunicación también son utilizados por parte de movimientos alternativos y ONG y pueden lograr masividad a nivel internacional (De Castro, 1999, p. 219-221).

Los medios de comunicación  como agentes de cambio

La dominación de los medios de comunicación de masas, el poder que tienen como actor en la sociedad internacional y su creciente concentración a nivel nacional ponen en peligro la diversidad cultural y la pluralidad de información. “El papel de los medios de comunicación en la política contemporánea nos obliga a preguntar por el tipo de mundo y de sociedad en los que queremos vivir, y que modelo de democracia queremos para esta sociedad” (Chomsky, 1995, p. 7). Pero la solución no es necesariamente más regulación y vigilancia por los Estados, sino una diversificación de la información y los medios de comunicación. “Los problemas planteados por la mediocracia no pueden ser resueltos volviendo a un pasado estatista, tecnológica y culturalmente inviable, sino proyectando un futuro libertario de democracia electrónica y medios de comunicación diversificados” (Castells, 1995).

¿Como podemos utilizar las posibilidades que ofrece la sociedad de la información para que la sociedad misma se convierta en agente del cambio? Las redes de comunicación no son solamente un instrumento de opresión y dominación, sino también de organización social. El ciberespacio permite una comunicación interactiva, no jerarquizada y a escala planetaria. Los usuarios no son solamente receptores sino también creadores de su propio discurso. Así se permite una transnacionalidad para otros actores, para individuos y grupos sociales, no solamente para Estados, grupos financieros y grandes compañías transnacionales.

La integración cultural en América Latina requiere una responsabilidad compartida entre los distintos sectores sociales, económicos y culturales para preservar la diversidad cultural. La incorporación de tecnologías de información y comunicación en los países latinoamericanos debe enfocarse desde la perspectiva de las necesidades de comunicación de los pueblos y no bajo la receta neoliberal que imponen los países industrializados. Es necesario proponer una nueva concepción de apropiación de tecnologías que conlleve a emancipar los medios de comunicación latinoamericanos en beneficio de sus comunidades, y no obedeciendo a ideologías que alienan y empobrecen sus culturas (Gonzáles-Urdaneta, Hender, 2007, p. 167).

Lista de referencias

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Castillo, A. (2011). Los medios de comunicación como actores sociales y políticos. Poder, Medios de Comunicación y sociedad. Razón y palabra. Primera Revista Electrónica en América Latina Especializada en Comunicación. Recuperado de: http://www.razonypalabra.org.mx/N/N75/monotematico_75/12_Castillo_M75.pdf
Calduch, R. (1991). Capítulo 13: El público, la opinión pública y sociedad internacional. En: Relaciones Internacionales. Madrid: Editorial Ediciones Ciencias Sociales.
Chomsky, N. y Ramonet, I. (1995). Cómo nos venden la moto. Barcelona: Icaria.
Castells, M. (1997-1998). La era de la información: Economía, sociedad y cultura, Vol.II El poder de la identidad. Madrid: Alianza.
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Gonzales-Urdaneta, L., Hender, V., (2007). El imperialismo cultural y los procesos de integración latinoamericanos. Quórum Acadméico, vol. 4, núm.2. Universidad de Zulia. Maracaibo, Venezuela. Recuperado de: http://www.redalyc.org/articuloBasic.oa?id=199016809009
Horkheimer, M., Adorno, T. (1988). La industria cultural. Iluminismo como mistificación de masas. Pubicado en Horkheimer, M. Y Adorno, T. Dialéctica del iluminismo. Buenos Aires: Sudamerica.
Quijano, A. (2000). Colonialidad del poder, eurocentrismo y América Latina. En libro: La colonialidad del saber: eurocentrismo y ciencias sociales. Perspectivas Latinoamericanas. Edgardo Lander (comp.). Buenos Aires: CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales. Recuperado de: http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/lander/quijano.rtf
Ramonet, I. (1986). La tiranía de la comunicación. Madrid: Debate.
Ramonet, L. (1994). La aldea global. Medios de comunicación y relaciones Norte-Sur. Barcelona: Deriva.
Wolton, D. (1999). Sobre la comunicación. Madrid: Accento.
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